Investigaciones científicas dan cuenta de que los extractos etanólicos de las flores de la majagua —preferiblemente de los pétalos y columna estaminal— pueden ser utilizados con un amplio margen de seguridad y efectividad, con fines clínicos y comerciales para combatir enfermedades alérgicas e infecciosas como anticatarral, expectorante y antiasmático.
En la planta de productos varios Cumanayagua, perteneciente a la Empresa Labiofam Cienfuegos, por ejemplo, se fabrica el Asmasán, jarabe elaborado a partir de flor de majagua, miel de abeja, extracto de yagruma y una base de alcohol. De un tiempo acá el medicamento ha ido incrementando su demanda entre la población gracias a las propiedades en el tratamiento de trastorno del sistema respiratorios, fundamentalmente resfriados y estados gripales.
Vista hace fe
Existen numerosos estudios en Cuba acerca de esta parte del árbol de la majagua, endémico de la mayor de las Antillas y Jamaica, y cuyo nombre científico es Hibiscus elatus. La planta le ha reportado enormes beneficios al hombre, tanto desde el punto de vista utilitario por su madera para la confección de muebles, objetos artesanales y bates de béisbol, como por las cualidades medicinales de varias de sus partes.
Reportes periodísticos consultados, uno de ellos de la agencia de noticias ISP, refiere que “científicos cubanos suponen que la flor de majagua puede ser un buen remedio alternativo para el asma, una enfermedad crónica que en el mundo afecta a más de 150 millones de personas y es una de las 10 primeras causas de muerte”.
Según las investigaciones, sostienen, las sustancias antioxidantes presentes en ellas tienen una incidencia de casi 50 por ciento en los procesos clínicos que causan la enfermedad, al decir de Armando Cuellar, jefe de un grupo químico-farmacéutico de la Universidad de La Habana.
Las investigaciones cubanas confirman la existencia de una célula denominada eoxinofilo, que libera sustancias dañinas para el organismo, sobre todo especies reactivas de oxigeno que afectan la función bronquial.
Cuellar indicó que el asma incrementa la cantidad de ácido nítrico en el organismo, que, a su vez, reacciona con las especies reactivas de oxígeno, provocando la inyección de una mayor cantidad de eoxinofilo hacia las vías aéreas.




