Sin duda, la celebración del primero de mayo en Cuba, adquiriría una connotación y singularidad diferente a partir de 1959. A pesar de la larga tradición conmemorativa del Día Internacional de los trabajadores en la Isla, que se remonta a finales del siglo XIX, no sería hasta la llegada al poder de una verdadera revolución, que los obreros cubanos saldrían por primera vez a las calles, no a exigir demandas de mejoras salariales y otros derechos y reivindicaciones, sino para manifestar su respaldo al gobierno revolucionario y a las transformaciones sociales en curso.
A partir de ese momento elprimero de mayo se convertiría en una fiesta no solo para la clase obrera, sino para todo el pueblo cubano, algo también distintivo con relación al mundo. Es una fecha además para expresar nuestra solidaridad con las causas y luchas de otros pueblos, y denunciar la política agresiva del imperialismo estadounidense contra Cuba y otros países.
Aquel primero de mayo del año 1959, la participación del pueblo a lo largo y ancho de toda la Isla sería impresionante en cuanto a masividad, colorido y entusiasmo, muestra palpable de cómo el proceso revolucionario había prendido en el alma de las cubanas y cubanos.
Fue también la primera vez que desfilaron unidos, las fuerzas armadas revolucionarias y los trabajadores. El Comandante en Jefe, Fidel Castro, se encontraba fuera del país, en una importante gira internacional que lo había llevado a Estados Unidos, Canadá y Argentina; luego se extendería hasta Uruguay y Brasil.
Frente a la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución, desfilarían —en una marcha nunca antes vista en Cuba— durante 14 horas obreros, campesinos, estudiantes, las fuerzas armadas, profesionales, el pueblo en sentido general, desde las 10:00 a.m. hasta las primeras horas de la madrugada del día 2 de mayo cuando haría el resumen del acto el Comandante Raúl Castro. En Camagüey haría uso de la palabra el Comandante Camilo Cienfuegos y en Santiago de Cuba el Comandante Ernesto Che Guevara.
Las tres intervenciones fueron un llamado a la unidad como principal garantía para el avance del proceso revolucionario y salirle al paso a todo intento de sembrar cizañas y divergencias entre las fuerzas revolucionarias, haciéndose eco de las campañas enemigas, entre ellas la de incentivar el “fantasma del comunismo” ante cada medida que beneficiaba al pueblo.
Transcurridos más de 60 años de aquel histórico 1ro. de mayo de 1959, sigue vigente el llamado a la unidad —en su amplísima, rica y singular diversidad— del pueblo cubano en torno a su Revolución, sus líderes, su historia, sus valores, sus sueños de justicia para Cuba y para el mundo, con la vista siempre puesta en la estrella solitaria, aquella que sigue enfrentada a un yugo que no deja de pretender desunirnos y regresarnos a un pasado ignominioso.
Hace 20 años, en otro memorable y masivo acto del primero de mayo en la Plaza de la Revolución, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, una vez más dejaba trazada la ruta en su concepto de Revolución, concepto que hay que interpretar, pero sobre todas las cosas incorporar a nuestra conducta diaria.
Debido a la terrible pandemia que hoy azota a la humanidad, este 1ro. de mayo el pueblo cubano no podrá salir a las calles a celebrar y a manifestar su respaldo a la Revolución, pero lo haremos desde nuestro hogar, cumpliendo con la principal misión que hoy nos toca de enfrentar el virus y proteger la vida humana. Al igual que aplaudimos a nuestros valerosos médicos, lo haremos entonces también por el día internacional de los trabajadores, cantaremos nuestro himno nacional y la bandera de la estrella solitaria no dejará de ondear y engalanar nuestras casas y edificios.



