Parece que fue ayer, pero han pasado siete años. Todos recordamos la noticia, un golpe que nos dejó un dolor que no se cura, que no logramos mitigar. La Habana, Cuba entera, se estremeció y lloró en tu despedida, en el hasta luego del amigo, del mejor amigo.
Siete años y ahí estás. Como dijo el Presidente Díaz- Canel, nos han tirado con todo, nos han tirado a matar, pero seguimos vivos y peleando, porque vas con nosotros también, cabalgando junto a nuestros soldados libertadores, renacidos de los rincones olvidados, en los llanos y las oscuras selvas, en las montañas y los ríos, venciendo a la muerte que nunca tendrás, porque la peor y única muerte real es el olvido, y tú creces en la memoria.




