Si está en Cuba y quiere saber sobre Camilo Cienfuegos, su empeño será fácil, pues cualquier cubano que encuentre le sabrá contar al menos una de las tantas historias protagonizadas por el hombre del sombrero alón, que el seis de febrero de 1932 llegara al mundo en la capitalina barriada de Lawton, para luego convertirse en una de las leyendas de la historia cubana.
El habanero, conocido por su amplia sonrisa, era uno de esos hombres de pueblo, cuyo carisma le permitía ganarse la simpatía incluso de los más recalcitrantes y cuyas bromas lograban divertir incluso a los más serios.
Pero, además, sus convicciones y su poder para convencer lo hicieron uno de los líderes más queridos durante el proceso revolucionario que llevó a la Isla caribeña a su definitiva independencia en 1959.
Combatiente y revolucionario cubano. Expedicionario del Yate Granma. Uno de los pilares fundamentales de la gesta armada que derrocó a la tiranía pro imperialista del dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959. Amigo inseparable de Ernesto Che Guevara. Su valor hizo que el pueblo espontáneamente le otorgara el título honorífico de Héroe de Yaguajay y Señor de la Vanguardia. Tras el triunfo de la Revolución Cubana es designado Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, cargo desde el cual se ocupó de la detención de Hubert Matos tras el intento de sublevación en Camagüey. El avión en que viajaba desaparece el 28 de octubre de 1959 en un viaje desde Camagüey a La Habana y nunca fue encontrado. Ese día, el pueblo lanza flores al mar y a los ríos de toda Cuba como muestra de tributo a su vida y obra.
La relación de Camilo Cienfuegos con Fidel Castro siempre fue muy cercana,
así lo demustra su histórica frase contra “Fidel ni en un juego de pelota”, al ser inquirido por los periodistas en un juego de béisbol.
Camilo es uno de los pocos que podía hacerle bromas al Che, es el hombre al que Fidel le pidiera consejo en aquel histórico acto en el que se inmortalizara la frase: ¿Voy bien Camilo?, la cual encontraría respuestas en un firme: ¡Vas bien Fidel!




